Lengua 
¡Queridos hijos! También hoy los invito a la oración. Ustedes, queridos hijos, no estarán en posibilidad de comprender cuán grande es el valor de la oración, hasta que no se digan a sí mismos: 'Ahora es tiempo de orar! En este momento nada más es importante para mí; en este momento no hay nadie más importante para mí sino Dios!' Queridos hijos, conságrense a la oración con amor particular, así Dios podrá recompensarlos con Sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamado!
25 de septiembre de 1986 (Semanales)
9 de octubre de 1986 (Semanales)
 
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